Tienes un montón de piezas metálicas en el trastero, el garaje o la obra y no sabes exactamente qué son. ¿Es cobre o latón? ¿Aluminio o acero? La diferencia no es solo académica: saber identificar cada metal puede multiplicar lo que cobras cuando vayas a venderlo como chatarra.
En esta guía te enseñamos a distinguir los metales más comunes con trucos sencillos que puedes hacer en casa, sin herramientas especiales. Solo necesitas un imán, buena luz y un poco de atención.
El truco del imán: el primer paso siempre
Antes de intentar identificar un metal concreto, haz la prueba del imán. Es la forma más rápida de separar tus metales en dos grandes familias:
Si el imán se pega → Metal ferroso (contiene hierro). Estás ante hierro, acero común o acero al carbono. Son los metales más abundantes pero los de menor valor por kilo en chatarra.
Si el imán NO se pega → Metal no ferroso. Aquí es donde está el dinero. Puede ser cobre, aluminio, latón, bronce, plomo, zinc o acero inoxidable. Estos metales se pagan mucho más por kilo y vale la pena identificar exactamente cuál es.
Excepción importante: el acero inoxidable es técnicamente ferroso (contiene hierro), pero muchas aleaciones comunes (como el inox 304) son poco o nada magnéticas. Si tienes una pieza brillante, plateada y el imán no se pega o se pega muy débilmente, probablemente sea inoxidable.
Cómo identificar cada metal paso a paso
Cobre: el más valioso y fácil de reconocer
El cobre es el rey de la chatarra doméstica. Se paga entre 7 y 9 €/kg, así que merece la pena identificarlo bien.
Color: Es el único metal común con un tono rojizo-anaranjado inconfundible. Si la pieza está oxidada, puede tener una pátina verdosa (cardenillo), pero al rascar ligeramente la superficie verás el rojo característico debajo.
Imán: No magnético. Si se pega el imán, no es cobre.
Peso: Bastante pesado para su tamaño. Notablemente más denso que el aluminio.
Dónde lo encuentras: Cable eléctrico (dentro del forro plástico), tuberías de agua caliente antiguas, radiadores de calefacción, motores eléctricos, bobinas y transformadores.
Truco: Si dudas entre cobre y latón, dale un golpe suave. El cobre puro suena más apagado y «mate», mientras que el latón produce un sonido más agudo y metálico, casi como una campana pequeña.
Latón: parece oro pero vale casi como cobre
El latón es una aleación de cobre y zinc. Es uno de los metales que más pasa desapercibido en las casas porque la gente no sabe que lo tiene.
Color: Amarillo dorado, similar al oro pero más apagado. Con el tiempo puede oscurecerse y volverse marrón verdoso, pero al rascarlo se ve el amarillo brillante debajo.
Imán: No magnético.
Peso: Pesado, similar al cobre. Mucho más denso que el aluminio.
Dónde lo encuentras: Grifos viejos, llaves de paso, válvulas de radiador, racores de fontanería, cerraduras, manillas de puerta antiguas, casquillos de munición, conectores eléctricos y lámparas decorativas.
Clave para diferenciarlo del cobre: El color. El cobre es rojizo y el latón es amarillo. Si parece oro viejo, es latón.
Bronce: el que suena a campana
El bronce es una aleación de cobre y estaño (a diferencia del latón, que es cobre y zinc).
Color: Marrón rojizo oscuro, más apagado que el cobre y sin el brillo amarillo del latón. Con los años desarrolla una pátina verdosa muy característica.
Imán: No magnético.
Peso: Muy pesado, ligeramente más que el latón.
Dónde lo encuentras: Figuras decorativas, campanas, pomos y tiradores antiguos, rodamientos, casquillos industriales, hélices de barco y piezas de esculturas.
Truco: Golpéalo suavemente. Si produce un sonido resonante y prolongado (como una campana), probablemente es bronce. Si el sonido es corto y seco, puede ser otra cosa.
Aluminio: muy ligero y está en todas partes
El aluminio se paga entre 0,80 y 1,50 €/kg dependiendo del tipo. Aunque su precio por kilo es menor que el cobre o el latón, es tan abundante que merece la pena recogerlo.
Color: Gris plateado mate. Puede parecer similar al acero inoxidable, pero hay una diferencia clave: el peso.
Imán: No magnético.
Peso: Muy ligero. Esta es la forma más rápida de identificarlo. Si coges una pieza plateada y pesa sorprendentemente poco para su tamaño, es aluminio casi seguro.
Dónde lo encuentras: Perfiles de ventanas y puertas, persianas enrollables, llantas de coche, radiadores de coche, sartenes y ollas, latas de bebida, marcos de bicicleta, canalones y bajantes, bandejas de horno.
Clave para diferenciarlo del inoxidable: Coge la pieza con una mano. Si es aluminio, te sorprenderá lo poco que pesa. El acero inoxidable de tamaño similar pesará entre 2,5 y 3 veces más.
Acero inoxidable: plateado, pesado y premium
El inoxidable se paga entre 0,80 y 1,50 €/kg según la calidad (el tipo 316 vale más que el 304). Aunque su precio por kilo es similar al aluminio, las piezas suelen ser más pesadas.
Color: Gris plateado brillante, con un acabado que se mantiene limpio y sin óxido (de ahí su nombre).
Imán: Variable. El inox 304 (el más común: fregaderos, ollas) es poco o nada magnético. El inox 430 (electrodomésticos, molduras) sí es magnético. No descartes inoxidable solo porque el imán se pegue.
Peso: Notablemente más pesado que el aluminio.
Dónde lo encuentras: Fregaderos de cocina, ollas y cazuelas de calidad, campanas extractoras, barandillas, depósitos, tornillería industrial.
Truco: Si tienes una pieza plateada, pesada y que no tiene ni rastro de óxido naranja aunque lleve años a la intemperie, es inoxidable.
Plomo: el más pesado de todos
El plomo se paga entre 1 y 1,50 €/kg. Es fácil de identificar por una característica única: su peso absurdo.
Color: Gris oscuro mate. Al cortarlo o rascarlo, el interior es gris plateado brillante pero se oscurece rápidamente al contacto con el aire.
Imán: No magnético.
Peso: Extremadamente pesado. Una pieza de plomo del tamaño de un puño pesa como un ladrillo. Es inconfundible.
Flexibilidad: El plomo es muy blando. Puedes rayarlo con la uña o doblarlo fácilmente con las manos.
Dónde lo encuentras: Baterías de coche y moto (contienen entre 8 y 12 kg), contrapesos de ruedas, tuberías de instalaciones muy antiguas, soldaduras viejas, plomadas y lastres de pesca.
Precaución: Manipula el plomo con guantes. Lávate las manos después de tocarlo. No lo fundan ni lijan en espacios cerrados.
Hierro y acero común: magnético y abundante
Es el metal con menor valor (0,10 – 0,20 €/kg), pero se acumula en grandes cantidades.
Color: Gris oscuro. Si está expuesto a la humedad, se oxida con facilidad produciendo óxido naranja-marrón (herrumbre). Esa es su firma.
Imán: Fuertemente magnético. Esta es la prueba definitiva.
Dónde lo encuentras: Puertas metálicas, rejas, vallas, radiadores de hierro fundido, herramientas viejas, estructuras, perfilería de obra, electrodomésticos.
Tabla resumen: identificación rápida de metales
| Metal | Color | Imán | Peso | €/kg aprox. |
|---|---|---|---|---|
| Cobre | Rojizo-anaranjado | No | Pesado | 7 – 9 € |
| Latón | Amarillo dorado | No | Pesado | 4 – 6 € |
| Bronce | Marrón rojizo | No | Muy pesado | 4 – 5 € |
| Aluminio | Gris plateado | No | Muy ligero | 0,80 – 1,50 € |
| Inoxidable | Plateado brillante | Variable | Pesado | 0,80 – 1,50 € |
| Plomo | Gris oscuro mate | No | Extremo | 1 – 1,50 € |
| Hierro/Acero | Gris con herrumbre | Sí | Pesado | 0,10 – 0,20 € |
Los precios son orientativos y fluctúan diariamente según los mercados internacionales de materias primas.
Errores comunes al identificar metales
«Si no le pega el imán, es aluminio»
Falso. El cobre, el latón, el bronce, el plomo, el zinc y muchas aleaciones de inoxidable tampoco son magnéticos. El imán solo te dice si es ferroso o no; a partir de ahí necesitas fijarte en el color y el peso.
«Si es amarillo, es bronce»
Cuidado. Lo amarillo dorado suele ser latón, no bronce. El bronce tiene un tono más oscuro, tirando a marrón rojizo. Confundir latón con bronce no es grave (se pagan parecido), pero sí lo es confundir latón con hierro pintado de dorado: aplica el imán para descartarlo.
«Si es plateado y ligero, es aluminio»
Casi siempre sí, pero el zinc también es gris plateado y relativamente ligero. La diferencia: el zinc es algo más pesado que el aluminio y al rascarlo deja una marca oscura grisácea, mientras que el aluminio deja una marca plateada brillante.
«El cable eléctrico siempre es de cobre»
No siempre. Muchos cables de tendido eléctrico y líneas aéreas son de aluminio. Si pelas un cable y el metal interior es plateado en lugar de rojizo, es aluminio. Sigue teniendo valor, pero bastante menos que el cobre.
Ya sé qué tengo. ¿Y ahora?
Ahora que sabes identificar tus metales, estos son los pasos para sacar el máximo provecho:
Separa cada metal por tipo. No mezcles cobre con latón ni aluminio con inoxidable. Los materiales separados se pagan mejor.
Limpia lo que puedas. Retira plásticos, gomas, tornillos de otro metal y otros contaminantes. Cuanto más limpia sea la chatarra, mejor precio.
Acumula una cantidad razonable. Un par de grifos sueltos no justifican el viaje. Guarda en un lugar seco y ve acumulando hasta tener una cantidad que merezca la pena.
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